La decisión de dos exfuncionarios del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, de entregarse a autoridades de Estados Unidos ha generado reacciones en la política local. El coordinador de diputados de Morena, Ricardo Monreal, comentó que esta acción es competencia de los implicados y que «ellos sean los que expliquen y allá ellos y sus consecuencias».
Monreal aclaró que no se pronunciaría a favor o en contra de los exsecretarios de Finanzas, Enrique Díaz, y de Seguridad, Gerardo Mérida, quienes han sido señalados por vínculos con el crimen organizado. En este contexto, respaldó la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en la defensa de la soberanía nacional y ha demandado pruebas en relación con las acusaciones.
El líder de los diputados de Morena destacó la importancia de actuar únicamente con evidencias frente a cualquier señalamiento, subrayando que la defensa de la soberanía y la no injerencia en asuntos internos son fundamentales.
Por su parte, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, calificó la entrega de los exfuncionarios como un «hecho brutal» que evidencia la desconfianza en el sistema mexicano. Afirmó que no se debe restar importancia a esta situación, que ella considera una herida abierta para el país y una muestra del control del crimen organizado sobre partes del territorio nacional.
López Rabadán enfatizó que no se puede evadir la realidad de la corrupción y las complicidades que existen con el crimen organizado, y subrayó la necesidad de reconocer la gravedad del problema.






