Un informe reciente revela que la preparación global para enfrentar pandemias ha retrocedido desde el final de la emergencia por COVID-19 y una década después del brote de ébola, que dejó más de 11,000 fallecidos. Esta evaluación proviene de una junta de expertos encargada por el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, y fue presentada en la 79 Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra.
Según el análisis, indicadores clave relacionados con el acceso a vacunas y suministros de salud han empeorado, en lugar de mejorar como se esperaba. Además, el riesgo de futuras pandemias se considera real y sería más dañino en un mundo más dividido y con mayores deudas.
Los expertos advirtieron que, a pesar de los aprendizajes del pasado, el sistema global de salud se ha debilitado. Brotes recientes, como el nuevo caso de ébola en la República Democrática del Congo y un brote de hantavirus en un crucero, subrayan la creciente frecuencia y gravedad de estas crisis sanitarias, que impactan también la economía.
El informe destaca que el acceso equitativo a vacunas y tratamientos ha disminuido, ejemplificado por la demora en la entrega de vacunas contra el mpox a los países de bajos ingresos. Se aconseja crear un sistema independiente de vigilancia pandémica, asegurar financiamiento adecuado y avanzar en el acceso a recursos sanitarios.
Sin embargo, se enfrenta el obstáculo de desacuerdos entre naciones sobre la regulación del acceso a patógenos y la distribución de beneficios derivados de la investigación. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, enfatizó la necesidad de solidaridad y colaboración entre países para mejorar la respuesta ante futuras pandemias, afirmando que este es un momento crucial para el cambio y la equidad en el acceso a la salud.







