Rusia ha llevado a cabo un ataque masivo contra la capital de Ucrania, usando drones y misiles durante 11 horas, lo que ha dejado al menos 20 muertos y 90 heridos. Este ataque se ha producido como una represalia a los asaltos ucranianos a instalaciones petroleras en territorio ruso.
Las explosiones resonaron en Kyiv durante la noche, lo que llevó a muchos ciudadanos a buscar refugio en estaciones de metro tras las alertas de ataque aéreo. A la mañana siguiente, los equipos de rescate trabajaban entre los escombros de edificios colapsados en busca de más víctimas.
El Ministerio ruso de Defensa justificó el bombardeo como respuesta a los recientes ataques ucranianos que han causado escasez de combustible en Rusia, aumentando la presión sobre el presidente Vladimir Putin. Por su parte, los ataques ucranianos están dirigidos a refinerías de petróleo, en un esfuerzo por motivar a Moscú a iniciar negociaciones.
Sin embargo, hasta el momento, la respuesta de Rusia ha sido de contraataque. Los esfuerzos diplomáticos, incluidos los recientes intentos de Estados Unidos, no han logrado resultados significativos. Analistas sugieren que Putin confía en que el tiempo y la presión militar desgastarán la resistencia ucraniana.
El líder de la administración de Kyiv, Tymur Tkachenko, confirmó el número de fallecidos, mientras que el alcalde Vitali Klitschko informó sobre más de 90 heridos. El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, calificó la jornada como una «noche de horror», con daños reportados en 30 lugares de la ciudad, principalmente en viviendas e infraestructura civil.









