México ha anunciado la creación de un centro mexicano de supercómputo que operará de manera temporal en el Barcelona Supercomputing Center (BSC) de España. Esta iniciativa surge mientras el país se apresta a iniciar, en enero de 2026, la construcción de la supercomputadora más potente de América Latina.
Durante una conferencia de prensa, el coordinador nacional de Infraestructura Digital expresó que este nuevo equipo será completamente mexicano y superará significamente a la supercomputadora actualmente más poderosa en la región. La colaboración con el BSC permitirá a México abordar proyectos urgentes mientras se desarrolla la infraestructura nacional, un proceso que se estima tomará entre 24 y 36 meses.
El BSC fue seleccionado debido a su estatus como uno de los centros de supercómputo más avanzados a nivel mundial, con dos décadas de experiencia y numerosos proyectos científicos. Según el funcionario, la capacidad de procesamiento de México ha sido insuficiente para abordar problemas críticos como el análisis fiscal, aduanero y climático, lo que ha llevado a demoras en la resolución de estas cuestiones.
Para agilizar los procesos, México utilizará de inmediato la infraestructura del BSC, incluida la supercomputadora MareNostrum 5, mientras se lleva a cabo la construcción de su propio sistema. Entre los proyectos prioritarios destacan el desarrollo de un modelo climático nacional, el análisis masivo de imágenes satelitales para la agricultura y la creación de modelos de lenguaje e inteligencia artificial destinados a instituciones públicas.
La Secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación subrayó que el convenio con Barcelona fomentará la integración de universidades mexicanas, fortalecerá capacidades y formará especialistas, con un enfoque particular en la prevención de desastres y la capacitación de estudiantes de posgrado en el BSC.
La presidenta del país enfatizó la necesidad de mejorar la capacidad de cómputo para procesar datos críticos, especialmente en áreas como el clima y la meteorología. La construcción de la supercomputadora mexicana está programada para comenzar el próximo año.
Por su parte, el director del BSC destacó la relevancia del supercómputo para la ciencia y la soberanía tecnológica, afirmando que un país que posea sus propios recursos computacionales y de datos estará en una posición más soberana. Recordó la histórica colaboración entre el BSC y México, subrayando que el avance tecnológico está ocurriendo a un ritmo significativamente superior al de hace dos décadas.



