La presidenta de México ha afirmado que una intervención militar por parte de Estados Unidos queda completamente descartada, destacando el entendimiento existente entre ambas naciones en cuestiones de seguridad. Esta declaración surge en el contexto de las recientes afirmaciones del secretario de Estado estadounidense, quien había enfatizado que no se prevén tropas norteamericanas en el país tras el asesinato de un alcalde en Uruapan.
En su conferencia de prensa matutina, la presidenta subrayó que la postura del gobierno estadounidense reafirma la soberanía y la integridad del territorio mexicano, así como la colaboración basada en el respeto mutuo y no en la subordinación. Asimismo, criticó a quienes abogan por la intervención militar, calificando su visión de «poco patriota» y sugiriendo que se trata de un intento de promover el intervencionismo extranjero.
El secretario de Estado, por su parte, había manifestado, antes de su participación en una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores del G7, que se rechaza cualquier acción unilateral en México relacionada con el narcotráfico, a menos que las autoridades mexicanas lo soliciten. Sin embargo, también expresó preocupación por la situación en varias regiones del país, donde, según él, los cárteles de la droga tienen más poder que las fuerzas de seguridad locales y nacionales. Esta situación, advirtió, representa un desafío no solo para México, sino para toda la región.


