El tifón Bavi, tras tocar tierra en la costa oriental de China, se ha debilitado y avanza hacia el interior del país, lo que ha llevado a activar alertas por lluvias y posibles desastres secundarios. Su paso dejó 134 heridos en Taiwán y causó cancelaciones aéreas en diversas ciudades chinas.
El tifón, considerado el noveno del año, tocó tierra en Zhejiang con vientos de hasta nivel 13. A primera hora del domingo, ya había sido rebajado a tormenta tropical fuerte, pero las autoridades advierten que aún puede generar humedad en amplias zonas del este y centro del país.
El Centro Meteorológico Nacional ha emitido alertas naranja por lluvias y amarilla por tormentas severas, pronosticando riesgo de granizo y tornados. Tras su paso por Zhejiang, las autoridades han comenzado a evacuaciones en Anhui, donde más de 10 mil personas han sido reubicadas preventivamente.
Como medida de precaución, embalses en Anhui liberaron millones de metros cúbicos de agua antes de las lluvias, recordando el reciente colapso parcial de una presa en Guangxi debido al tifón Maysak. Además, el Gobierno central ha enviado 70 mil artículos de ayuda a las regiones afectadas.
Las cancelaciones de vuelos han afectado a 45 aeropuertos en el este de China. En Shanghái, por ejemplo, la operatividad en Pudong fue del 21%, con más de 500 vuelos cancelados, mientras que en Hangzhou la situación era del 23%, con centenas de vuelos también cancelados.
En Taiwán, donde Bavi había pasado anteriormente, las autoridades reportaron 134 heridos y más de 3 mil incidentes, aunque no hubo víctimas mortales. La isla evacuó a más de 15 mil personas y estableció refugios en 11 ciudades para gestionar el impacto del fenómeno.
El tifón Bavi llega en un contexto complicado para China, que enfrenta una semana marcada por desastres naturales, incluyendo al menos 39 muertes relacionadas con el tifón Maysak y otros eventos climáticos extremos en diversas provincias.








