El Consejo General del INE aprobó en junio el registro de Somos MX, un partido encabezado por Guadalupe Acosta Naranjo, que competirá por el registro nacional en las elecciones de 2027. Esta decisión ha suscitado revisión y especulación sobre la ubicación política de Xóchitl Gálvez, excandidata presidencial, y su lealtad hacia sus antiguos aliados.
Gálvez, quien previamente había anunciando su movimiento denominado xochilovers para los comicios de 2024, ha manifestado que no se unirá al esfuerzo de Marea Rosa, que había sido visto como una extensión de su influencia política. No obstante, ha reafirmado su compromiso de actuar como ciudadana independiente en la esfera pública, manteniendo una alianza con un partido político que, hasta ahora, se identifica claramente como Acción Nacional (PAN).
El PAN ofrece una plataforma para que Gálvez y su equipo se postulen en diversas candidaturas, abarcando desde municipios hasta gubernaturas, en un contexto donde el partido busca seleccionar únicamente los perfiles más competitivos. Este enfoque, según analistas, refuerza las dinámicas de poder interno del partido, limitando la inclusión de otros actores políticos, especialmente del PRI.
La reciente reestructuración bajo la dirección de Jorge Romero pretende reducir el control de caciques y «padroneros» que han obstaculizado la gestión del PAN, llevando a una notable pérdida de presencia en elecciones locales, como fue el caso de Coahuila. Este movimiento tiene como objetivo revitalizar la base del partido y asegurar su relevancia en el panorama político.
Por su parte, la figura de Gálvez ha sido objeto de comparación, siendo apodada en el seno del partido como la «Rosario Robles del PAN», lo que refleja las tensiones entre la histórica afiliación del partido y las nuevas estrategias de participación política. Alito Moreno, líder del PRI, ha defendido la apertura a diversas corrientes políticas, un principio que podría verse reflejado en la alineación de Gálvez con el PAN.
La evolución de estos movimientos políticos no solamente impacta las dinámicas de poder interno, sino que también redefine las alianzas electorales rumbo a las futuras elecciones en México, planteando un escenario de continuo cambio y adaptación en la búsqueda de consenso partidista.










