Un libro recopila y documenta el muralismo presente en municipios y ciudades de Michoacán, subrayando su papel como patrimonio cultural del estado y su presencia en espacios públicos de uso cotidiano.
La obra, editada por una casa editorial local, reúne cerca de cien murales en alrededor de 400 páginas y presenta análisis de veinte investigadores que abordan las piezas desde distintos enfoques críticos e historiográficos.
El volumen contextualiza el muralismo como herencia de la Escuela Mexicana de Pintura, movimiento surgido tras la etapa revolucionaria que buscó plasmar narrativas históricas y símbolos de identidad nacional y regional en muros y edificios públicos.
En Michoacán, las primeras manifestaciones del muralismo registradas en espacios institucionales datan de la década de 1930, con intervenciones en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo promovidas por autoridades locales y federales de la época.
Se consignan además las expansiones del género a diversos municipios, donde artistas de renombre realizaron intervenciones en bibliotecas, teatros y escuelas, mostrando temas que van del pasado prehispánico a las gestas independentistas y revolucionarias.
El texto recoge la participación de pintores locales y foráneos, así como experiencias de muralismo comunitario impulsadas por talleres que integraron a pobladores en la planificación y ejecución de las obras.
Con ilustraciones y análisis históricos y críticos, el libro busca sistematizar un patrimonio disperso, ofrecer herramientas para su estudio y remarcar la necesidad de conservar las obras como parte de la memoria cultural de Michoacán.







