En la Ciudad de México, cientos de personas se reunieron en las inmediaciones de la antigua sede de la Embajada de Estados Unidos para protestar por el endurecimiento de las restricciones desde Washington hacia Cuba y exigir que México mantenga su apoyo a la isla ante la presión estadounidense.
Con banderas, pancartas y consignas, los manifestantes expresaron su solidaridad con la población cubana y rechazaron lo que describieron como una política de “asfixia” que, afirmaron, afecta a la vida cotidiana.
Participantes señalaron que las medidas de Washington no solo golpean a las autoridades cubanas, sino que repercuten en servicios básicos: el acceso a combustibles incide en el transporte, la electricidad y el funcionamiento de hospitales y equipos médicos.
Aline Pérez, del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, afirmó que el bloqueo tiene consecuencias directas sobre el abastecimiento de combustible y la operación de centros de salud, y pidió el cese de medidas que, a su juicio, agravan la crisis humanitaria.
Isabel Pedro pidió fortalecer la solidaridad con la isla y calificó de “tibia” la postura mexicana, al tiempo que reclamó acciones más claras para evitar interrupciones en el abasto de petróleo y otros apoyos.
Varios asistentes vincularon la presión estadounidense contra Cuba con una política regional más amplia y llamaron a ejercer presión mediante prácticas de consumo, como evitar productos o marcas de Estados Unidos.
Otros manifestantes recordaron la cooperación cubana en alfabetización y brigadas médicas en emergencias, y pidieron un frente común de América Latina y el Caribe para responder a las sanciones.
La movilización se produjo después de que el gobierno de Estados Unidos advirtiera con imponer aranceles a países que envíen petróleo a Cuba y de declaraciones del mandatario estadounidense en las que afirmó haber pedido a la presidenta Claudia Sheinbaum que detuviera esos envíos. En respuesta, Sheinbaum rechazó hablar directamente sobre el tema y anunció que su gobierno prepara el envío de ayuda humanitaria, mientras busca resolver de manera diplomática el regreso de los envíos de petróleo a la isla.







