Rolando Daza
Apunte:
En México, la política es prioridad, no la economía, no la educación, no el bienestar. Tras siete años de un pobre crecimiento económico, el año pasado se distinguió por la incertidumbre y la “renovación” del poder judicial, contra este 2026 que muestra un escenario preocupante, se presenta una contracción de la actividad económica, de la inversión, del gasto público, todo en un entorno de incertidumbre jurídica.
La caída del 45% en la inversión durante enero y febrero representa la mayor reducción para un periodo similar en más de tres décadas. El sector público con una reducción superior al 30%. El efecto de la poca inversión en el PIB ha sido inmediato.
Contrastando, la economía del vecino del norte, nuestro principal mercado, mostró un crecimiento de 2.2% en el 2025; la mexicana tuvo un incremento menor de 0.8% durante todo el año.
Otro factor que afecta a la economía mexicana es el incremento de la inflación. El índice de precios al consumidor en la primera quincena de marzo creció en 4.46%, respecto a la misma fecha del año anterior. El índice subyacente del índice de precios al consumidor se elevó hasta 5.18% anual, muy superior a la meta impuesta por el Banco de México de 3% máximo. En los próximos días se conocerá el dato de inflación de todo el mes, en donde ya se incorpore el impacto de la guerra de Medio Oriente, lo que afecta productos como petróleo, fertilizantes, gas y diversos productos plásticos, así como transporte marítimo y aéreo y otros servicios.
Es importante que nuestro gobierno atienda los temas económicos, estamos más preocupados por la política (y el mundial de futbol) que por preparar a todos para enfrentar un entorno sumamente complicado; no tan solo observar a nuestra nación, se debe tomar en cuenta lo que ocurre en el resto del mundo, para poder comprender lo que está sucediendo en nuestro país. Una correcta política económica y la supervivencia de muchas empresas (ya no digamos los estados, los municipios), familias y personas, depende de esto.









