La moción de juicio político contra el presidente taiwanés, William Lai, no logró los votos necesarios para su aprobación en el Parlamento. Solo 56 legisladores apoyaron la destitución, muy por debajo de los 76 votos requeridos, lo que era esperado dada la composición actual de la cámara.
El primer ministro, Cho Jung-tai, durante una rueda de prensa, enfatizó su deseo de mejorar las relaciones entre oficialismo y oposición, abogando por la «reconciliación» y la «convivencia» en el ámbito político.
La propuesta de destitución, sin precedentes en la historia constitucional de Taiwán, fue impulsada a finales del año pasado por el Kuomintang (KMT) y el Partido Popular de Taiwán (PPT). Estos dos partidos controlan 62 de los 113 escaños del Parlamento. La iniciativa surgió a raíz de la negativa de Lai a promulgar un proyecto de ley que aumentaría la proporción de ingresos fiscales destinados a gobiernos locales, algo que beneficiaría a administraciones dirigidas por el KMT.
La oposición consideró que el rechazo del gobierno a ratificar esa medida constituía una violación del orden constitucional. Aunque el fracaso del juicio político era previsible, su convocación subraya el persistente clima de confrontación entre oficialismo y oposición desde la llegada de Lai al poder en mayo de 2024.
Este escenario ha llevado a un Parlamento que ha bloqueado varias de las principales propuestas del Ejecutivo, como la reciente aprobación de un presupuesto especial de defensa de hasta 780 mil millones de dólares taiwaneses, destinado a la compra de armamento de Estados Unidos hasta 2033.






