Washington y Teherán han llegado a un acuerdo preliminar para extender el alto el fuego, una decisión que requiere la aprobación del presidente Donald Trump. Este acuerdo se presenta tras un ataque de Irán a una base aérea estadounidense en Kuwait, que sucedió en un contexto de alta tensión en la región.
De acuerdo con la información, las partes han acordado un memorando de entendimiento de 60 días que no solo mantiene la tregua, sino que también abre la puerta a negociaciones sobre el programa nuclear de Irán. Sin embargo, esta iniciativa aún necesita la firma de Trump para formalizarse.
Los recientes ataques, aunque limitados, revelan la fragilidad del proceso hacia un acuerdo duradero que ponga fin a un conflicto de tres meses que ha dejado miles de muertos y amenazado la vital ruta marítima del estrecho de Ormuz. El Mando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas derribaron cinco drones iraníes y atacaron una estación de control en Bandar Abbas.
Un funcionario estadounidense afirmó que estas acciones fueron defensivas y buscaban mantener el alto el fuego en curso. Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán justificó el ataque a la base estadounidense como represalia por incidentes recientes, advirtiendo que cualquier nuevo ataque desencadenaría una respuesta más contundente.
La violencia se intensificó coincidiendo con la festividad musulmana del Eid al-Adha, en medio de un conflicto exacerbado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Pakistán ha asumido un papel de mediador en la situación, con la planificación de una reunión entre su ministro de Asuntos Exteriores y el secretario de Estado de Estados Unidos.
En Líbano, Israel ha comenzado a atacar infraestructuras pertenecientes a Hezbolá en el sur del país y en su capital, Beirut, reiterando la complejidad del panorama regional y la necesidad de un acuerdo de paz que incluya a más actores en la región.







