Los efectos del calor extremo en los deportistas son motivo de preocupación en la región, especialmente con el próximo Mundial de Fútbol en Estados Unidos, Canadá y México. La combinación de altas temperaturas, altos niveles de humedad y la falta de viento constituye una «combinación letal» que eleva el riesgo de golpes de calor.
El catedrático de Medicina del Deporte, Pedro Manonelles, advierte que 26 partidos podrían celebrarse con más de 26 grados de temperatura de globo de bulbo húmedo (WBGT), y cinco de ellos, con WBGT de 28 grados, un umbral considerado peligroso para la salud de los jugadores. Manonelles sugiere que las condiciones ideales para un Mundial serían similares a las de la primavera europea, algo poco probable.
Para mitigar los riesgos, se recomienda aclimatar a los jugadores antes de la competencia, viajando al lugar de los partidos varios días antes. La hidratación adecuada es crucial, y se deben considerar pausas durante los encuentros para refrescar a los deportistas, lo que ha sido recientemente aceptado en el fútbol, a pesar de las reticencias previas.
Además, es importante elegir indumentarias que favorezcan la transpiración. Manonelles apunta a que algunas selecciones, como la de Nueva Zelanda, que utiliza camisetas negras, podrían sufrir más bajo el calor. La falta de protección para la cabeza de los jugadores también se menciona como un factor relevante en la prevención de problemas térmicos.
El público también está en riesgo, ya que la concentración de personas en espacios sin sombra puede contribuir a la deshidratación y otros problemas relacionados con el calor. Las autoridades locales deben estar atentas ante cualquier síntoma de malestar entre los espectadores.
Finalmente, el catedrático sugiere que el cambio climático debe ser considerado al elegir la sede y las fechas de futuros mundiales, aunque reconoce que los intereses políticos y económicos suelen tener más peso en estas decisiones.









