Seis personas han sido acusadas de desórdenes violentos durante una manifestación en Southampton, en respuesta a la muerte de Henry Nowak, un estudiante universitario apuñalado. El incidente ocurrió en diciembre, cuando Nowak fue esposado por la policía mientras yacía herido.
La protesta atrajo a cientos de asistentes que arrojaron objetos a la policía, indignados por un video que muestra a Nowak siendo tratado como sospechoso antes de recibir atención médica. La muerte del joven ha generado un intenso debate en el Reino Unido sobre el papel de la policía y los delitos con arma blanca. Vickrum Digwa, el autor del apuñalamiento, fue condenado a cadena perpetua, lo que ha alimentado las críticas de activistas y políticos sobre el sistema de justicia.
El primer ministro Keir Starmer describió la violencia en las calles como «vergonzosa», instando al público a respetar el llamado de la familia de Nowak para evitar el caos. En total, 11 personas han sido detenidas por los disturbios en protesta.
Además, la oficina de Starmer rechazó comentarios del vicepresidente estadounidense JD Vance, quien relacionó la migración con la muerte de Nowak, sugiriendo que su respuesta podría fomentar divisiones en la sociedad británica.








