Rolando Daza
Apunte:
El comunismo fue desarrollado por los alemanes Karl Marx y Friedrich Engels en el siglo XIX; es una ideología política, económica y social que propone una sociedad en la que los medios de producción (fábricas, tierras, casas, infraestructura) sean estatales, con el objetivo de eliminar las clases sociales y alcanzar una distribución de la riqueza basada en las necesidades de las personas.
Durante el siglo XX, algunos países adoptaron sistemas basados en el marxismo: la Unión Soviética, China, Cuba, Vietnam y Corea del Norte. Cada uno ha aplicado políticas económicas distintas, con resultados diversos.
El comunismo en Latinoamérica ha tenido rasgos distintos a los de Europa o Asia. Se han establecido estados comunistas o de izquierda que han adoptado algunas ideas inspiradas en el marxismo.
Cuba es el caso más representativo. La revolución cubana llevó al poder a Fidel Castro, se nacionalizaron empresas y tierras, se instituyó un sistema de partido único, el estado asumió el papel central en la economía. Este sistema generó alta cobertura de salud y educación, con una limitada participación política y restricciones a libertades civiles, además de un bajo crecimiento económico y escasez de bienes.
Otro caso es Venezuela. No se define como un Estado comunista, sino impulsor del socialismo del siglo XXI bajo el mandato de Hugo Chávez, continuado por Nicolás Maduro. Entre sus políticas estuvieron la intervención del estado en la economía, nacionalización de sectores estratégicos, programas sociales financiados por ingresos petroleros. Con el tiempo, enfrentó una crisis económica y social señalada por alta inflación, caída del PIB, emigración masiva y deterioro de servicios públicos.
En Latinoamérica, otros países han transitado bajo el modelo, como Argentina, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Chile, donde los resultados del comunismo son cuestionados. Dentro de los aspectos positivos se señala la expansión de la educación; mejoras en algunos indicadores de salud; programas sociales de amplio alcance.
Las críticas frecuentes señalan un bajo crecimiento económico; menor inversión privada; limitaciones a derechos políticos y libertades civiles en algunos países; problemas de abastecimiento y eficiencia económica.
En el caso México, en sentido estricto, su sistema económico y político no pertenece al modelo comunista definido por Marx. México es una república democrática con una economía mixta, donde coexisten la propiedad privada, la inversión privada, empresas estatales y un amplio sector de mercado. En el país, algunas políticas públicas han sido calificadas por analistas como de inspiración socialista.
En México existe la propiedad privada de empresas, comercios y tierras. Libertad para emprender e invertir. Bolsa de valores y bancos privados. Empresas nacionales y extranjeras que operan libremente. Un gobierno que recauda impuestos y presta servicios públicos.
Todo ello es incompatible con un modelo comunista clásico, donde los medios de producción serían de propiedad estatal. Los gobiernos de la 4T han impulsado políticas orientadas a una mayor participación del Estado en sectores estratégicos, especialmente la energía. Programas sociales financiados con recursos públicos. Fortalecimiento de empresas estatales como Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad. Aumentos al salario mínimo. Expansión de programas de apoyo económico a distintos grupos de la población.
Continuará…






