El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, declaró en un programa de televisión que la guerra en Medio Oriente «nunca terminará», subrayando la fortaleza de Israel ante la adversidad. En un contexto de tensiones crecientes, Netanyahu destacó los logros de su gobierno en el marco de su sexto mandato, incluyendo la eliminación de líderes de grupos militantes y el control territorial en Gaza.
Durante una visita a las tropas israelíes en el Líbano, el primer ministro aseguró que el Ejército está trabajando para contrarrestar ataques con drones de Hezbolá, desarrollando tecnologías avanzadas. La declaración se produjo días después de que Israel y el gobierno libanés firmaran un acuerdo mediado por Estados Unidos, en el que se establecieron condiciones favorables para Israel sin exigir la retirada de sus tropas.
Netanyahu manifestó su deseo de formar un gobierno de amplia coalición, enfatizando que cualquier acuerdo debe reconocer a Israel como «el Estado-nación del pueblo judío». También se refirió a su situación legal, describiéndola como una «caza de brujas política» y defendió la necesidad de llevar a cabo reformas judiciales.
Sobre los objetivos de la guerra, reiteró la intención de desmantelar el gobierno de Hamás en Gaza y aseguró que se están llevando a cabo operaciones para eliminar a quienes participaron en los ataques del 7 de octubre. Sin embargo, evitó comentar sobre la posible reinstauración de asentamientos judíos en la Franja de Gaza.
En cuanto a futuros desafíos para Israel, Netanyahu hizo énfasis en la inestabilidad en Turquía y su relación con Irán, sugiriendo que el declive del poder iraní podría impulsar la radicalización en el país turco. Afirmó que Israel no permitirá amenazas a su existencia y aspiró a una reducción de la dependencia de la ayuda estadounidense en los próximos años.








