Miles de manifestantes intentaron interrumpir el congreso del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en la ciudad de Erfurt. Algunos de ellos se enfrentaron con la policía antidisturbios durante la reunión.
El congreso, que tiene lugar cada dos años, se centra en la elección de nuevos dirigentes y busca mostrar unidad dentro del partido. Alice Weidel y Tino Chrupalla, líderes de AfD, buscan extender sus mandatos tras cuatro años al frente.
Las protestas reflejan la polarización que genera AfD en Alemania, especialmente al convertirse en el mayor partido de oposición a nivel nacional. Además, el evento coincide con el centenario de una reunión del Partido Nazi, un hecho que ha sido criticado por historiadores y adversarios, aunque AfD rechaza cualquier simbolismo asociado.
Weidel ha declarado que “2026 es un año de destino para AfD”. Por su parte, los partidos tradicionales han manifestado su negativa a colaborar con el movimiento. A pesar de esto, AfD se beneficia de la impopularidad del gobierno actual y ha ampliado su agenda más allá de su enfoque inicial en la migración.
El partido anticipa obtener al menos el 40% de los votos en las próximas elecciones estatales del 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt, un resultado que podría llevarlo a una mayoría absoluta y facilitar su primer gobernador estatal.







