A pocos días de concluir la Copa del Mundo en América del Norte, el balance para el Gobierno presenta una evaluación mixta. A pesar de que inicialmente se proyectó un impacto significativo en el consumo y la actividad turística, se registraron aproximadamente 850,000 visitantes en lugar de los 5 millones esperados, tal como indican fuentes oficiales.
Claudia Sheinbaum se mostró abierta a respaldar la candidatura de México para albergar el Mundial de Clubes en 2029, un proyecto respaldado por la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), liderada por su presidente, Mikel Arriola. Este apoyo se produce en un contexto donde, pese a los desafíos en la relación con la FIFA durante la actual Copa del Mundo, se percibe un momento de bienestar social asociado a la celebración futbolística.
Los eventos y celebraciones en los distintos Fan Fest contribuyeron a mitigar el impacto económico señalado por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), que comunicó una derrama de aproximadamente 50,000 millones de pesos. El Gobierno parece priorizar la dimensión política de fomentar un ambiente festivo un año antes de la contienda presidencial, buscando consolidar un clima de unidad popular.
Además, el fútbol se plantea como un escenario para establecer distancias con la oposición, que ha asistido a los estadios, mientras que las figuras del partido en el poder evitan el glamour asociado a los palcos VIP. La FMF ha recibido señales positivas del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien, en términos generales, expresó satisfacción con el desempeño de México como sede del evento mundial.








