El terremoto de magnitud 7.1 que sacudió el sudoeste de Japón ha dejado un saldo actualizado de 28 víctimas mortales, según informó el portavoz del gobierno japonés. La búsqueda de sobrevivientes continúa entre los escombros, mientras se intensifican las labores de rescate.
El portavoz, Minoru Kihara, presentó datos provisionales que incluyen informes policiales recogidos desde el momento del temblor. En un centro comercial de Kashima y en la fábrica papelera Nippon Paper Industries de Yatsushiro, se registraron cinco fallecimientos en cada uno de estos lugares tras la explosión y el derrumbe de una chimenea, respectivamente.
Más de 40 horas después del sismo, las operaciones de rescate se vuelven «cada vez más» urgentes, advirtió Kihara, en medio de una ola de calor que azota la región. La policía, los bomberos y las Fuerzas de Autodefensa están comprometidos en los esfuerzos de rescate, priorizando la salvación de vidas.
En el centro comercial de Kashima, alrededor de 370 bomberos, 190 policías y 170 militares participan en las labores de rescate, mientras que en la fábrica de Yatsushiro, hay 280 bomberos y 100 efectivos de seguridad. El terremoto, registrado a una profundidad de diez kilómetros bajo la prefectura de Kumamoto, ocasionó daños significativos, incluyendo el colapso de parte del muro del icónico castillo de Kumamoto.
Desde el sismo, se han producido cientos de réplicas, incluida una de magnitud 5.8 la noche del miércoles. Las autoridades han emitido alertas sobre la posibilidad de nuevos temblores más fuertes en los próximos días.









