En Belgrado, el ministro de Cultura, Nikola Selaković, afronta un juicio por presunta falsificación de documento público después de retirar la protección patrimonial de un edificio, una decisión que facilitó su posible demolición en favor de un proyecto inmobiliario vinculado a Jared Kushner; el caso tiene repercusiones políticas y urbanísticas en la capital.
El proceso, que incluye a otros tres altos cargos, se centra en la antigua sede del Estado Mayor de Serbia, situada en el centro de Belgrado. El edificio fue dañado en los bombardeos de 1999 y había sido declarado bien de protección cultural en 2005.
La revocación del estatus de protección habría permitido su derribo para la construcción de las denominadas «Trump Towers», un complejo previsto con tres torres de hasta 135 metros que incluiría un hotel, viviendas de lujo y un museo. El proyecto fue valorado en torno a 500 millones de euros.
El presidente Aleksandar Vučić ha defendido al ministro y ha atacado a la Fiscalía de Crimen Organizado, a la que calificó de «banda corrupta» tras la presentación de los cargos. Vučić también ha afirmado ser el «autor intelectual» de la iniciativa de demolición.
El presidente firmó una reforma que reduce a la mitad el personal de la Fiscalía de Crimen Organizado, medida que ha dejado en gran parte inoperativa a ese órgano y ha recibido críticas de la Unión Europea. Ese cambio complica los procedimientos en un momento en que Serbia aspira a acercarse a la UE.
Ante las protestas ciudadanas y la denuncia contra el ministro, Jared Kushner anunció el abandono del proyecto, por lo que el edificio del Estado Mayor no ha sido demolido. El juicio continúa y las autoridades deberán determinar responsabilidades.









