Las autoridades de la República Democrática del Congo han reportado un total de mil 437 muertes y 3 mil 262 casos confirmados de ébola en el brote que comenzó el 15 de mayo en el este del país. La tasa de letalidad se sitúa en un 44.1%, según el Instituto Nacional de Salud Pública, con datos hasta el 26 de julio.
Actualmente, 723 pacientes se encuentran en aislamiento u hospitalización, mientras que 583 han logrado recuperarse. La tasa de seguimiento de contactos es del 78.2%. Las provincias más afectadas incluyen Ituri, el epicentro del brote, así como Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo.
El INSP también destacó que Ituri representa el 88.9% de los casos acumulados y el 88.5% de los nuevos contagios diarios. Las autoridades han señalado que las medidas de seguimiento de contactos son insuficientes y han solicitado un refuerzo en la vigilancia.
La epidemia, originada en Ituri, también ha alcanzado Uganda, que registró 20 contagios, de los cuales 15 fueron importados de la RDC. Uganda dio de alta al último paciente el 16 de julio, y espera cumplir con un periodo de 42 días sin nuevos contagios para declarar el fin del brote.
Este brote está asociado con la cepa de Bundibugyo, que tiene una tasa de letalidad que varía entre el 30% y el 50% y para la cual no existen tratamientos específicos o vacunas autorizadas. La Organización Mundial de la Salud ha calificado el riesgo de expansión del brote en África subsahariana como «alto», mientras que a nivel global es considerado «bajo».
Esta epidemia es la decimoséptima que afecta a la RDC y se posiciona como la tercera peor en la historia, tras el brote en África Occidental entre 2014 y 2016 y el que afectó al este del país entre 2018 y 2020. El virus del ébola se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados.








