La postura del Consejo Europeo sobre la Junta de Paz propuesta por Estados Unidos tiene impacto directo en la política exterior de la Unión Europea y en la posible participación de sus Estados miembros. El presidente del órgano europeo expresó que la UE alberga serias dudas sobre varios elementos de la iniciativa presentada en Davos y su compatibilidad con la Carta de las Naciones Unidas.
Entre las preocupaciones citadas figuran el alcance de la Junta, su gobernanza y la coherencia con el marco jurídico internacional. El representante europeo insistió en que esas cuestiones deben aclararse antes de avanzar en una colaboración plena.
La Unión mostró, no obstante, disposición a colaborar con Estados Unidos siempre que la Junta actúe como administración de transición y opere de conformidad con la resolución pertinente del Consejo de Seguridad. Los Veintisiete afirmaron también su voluntad de cooperar en otras cuestiones de interés común.
En ese sentido, el bloque destacó su apertura para trabajar con Washington en la creación de condiciones que permitan una paz justa y duradera en otros escenarios, incluida la guerra en Ucrania. Al mismo tiempo, varios países comunitarios han manifestado reticencias sobre la iniciativa por exceder el ámbito de Gaza y plantear dudas jurídicas respecto a tratados de la ONU y de la propia UE.
Hasta ahora, entre los Estados que han aceptado formar parte del organismo se encuentran Israel, Argentina, Paraguay y Egipto, mientras que naciones como España, Francia, Bélgica, Noruega y Suecia han rechazado la propuesta. Dentro de la Unión Europea, solo Hungría y Bulgaria han mostrado disposición a sumarse.
La iniciativa fue lanzada por el presidente estadounidense como un mecanismo para supervisar un plan de paz para Gaza y sugiere ahora una expansión a otros conflictos globales; en su presentación contó con el respaldo de una veintena de jefes de Estado y de Gobierno.






