Tesla ha finalizado la producción de los Model S y Model X, marcando el cierre de un ciclo significativo en su historia. El Model S fue pionero en establecer a la empresa en el mercado automotriz global, mientras que el Model X consolidó su reputación como competidor de alta tecnología.
El 9 de mayo de este año, salieron de la fábrica de Fremont, California, los últimos ejemplares de estos modelos, después de 14 y 11 años de producción, respectivamente. La compañía lanzó una edición limitada «Signature Edition», que incluye 350 unidades en total: 250 del Model S y 100 del Model X. Ambos vehículos presentan un distintivo color Rojo Garnet, creado específicamente para esta edición, y fueron ofrecidos a clientes selectos.
Adicionalmente, estos últimos modelos están equipados con características exclusivas, como:
– Rines de diseño específico
– Detalles dorados en la carrocería
– Frenos carbocerámicos
– Espejos con acabado en negro brillante
El precio de cada unidad alcanzó los 159,420 dólares, un costo considerablemente mayor que el de versiones estándar.
Con el cierre de la producción de estos modelos, Tesla no planea introducir nuevos vehículos eléctricos en su lugar. En cambio, la compañía reorientará su enfoque hacia el desarrollo de robots humanoides, un proyecto que el CEO Elon Musk considera crucial para el futuro de la empresa. La meta es producir un millón de robots al año, con un precio estimado de 20,000 dólares por unidad. Esta estrategia podría diversificar las fuentes de ingresos de Tesla y disminuir su dependencia del mercado automotriz.








