En el recinto de San Lázaro, diputados de distintos partidos intercambiaron críticas y defensas sobre las reformas a la Constitución impulsadas por la denominada 4T durante la sesión solemne por el aniversario de la Carta Magna, un debate que puso en discusión el alcance y la orientación del marco constitucional en el país.
La diputada del PAN Tania Palacios subió a la tribuna para criticar los cambios y afirmó que se ha instalado la idea de que “quien gana puede rehacerlo todo”, lo que, dijo, no corresponde a una “democracia constitucional” sino a una hegemonía con apariencia legal que erosiona la división de poderes, la legalidad y el respeto a los derechos humanos.
Palacios sostuvo que el régimen constitucional está siendo “secuestrado” y contrastó la conducta actual con la de los constituyentes, al señalar que antes se cuidaban las palabras y ahora se presiona por cumplir consignas.
La legisladora también cuestionó el funcionamiento del Palacio Legislativo al describirlo como “el ruido del zoológico del trámite, del zoológico del mayoriteo” y se preguntó qué dirían los constituyentes ante esa situación.
Desde Morena, el diputado Leonel Godoy respondió que la oposición recurre ahora a escudarse en una Constitución con la que, aseguró, nunca estuvo de acuerdo, y defendió que la llamada cuarta transformación está recuperando progresivamente ese marco legal.
Godoy añadió que el texto constitucional sí ha sido modificado, pero atribuyó los cambios más profundos a la “derecha neoliberal”, y recordó que en 36 años se realizaron más de 400 reformas que, a su juicio, tocaron las partes más importantes de una Constitución de carácter social.
El diputado del PRI Alejandro Domínguez afirmó que la Constitución no fue concebida para adaptarse al carácter de un solo líder ni a la ideología de un solo movimiento, y advirtió que cuando la institución no funciona o no se somete se busca desacreditarla, debilitarla o desaparecerla.
Domínguez remarcó que la Carta Magna nació para limitar el ejercicio del poder y señaló que la tendencia a eludir límites y controlar contrapesos —manifestada en reformas recientes— no fortalece al Estado, sino que lo empobrece institucionalmente.
Concluyó advirtiendo que si el Congreso renuncia a ser contrapeso, la Constitución deja de ser ley para convertirse en discurso, lo que, en su opinión, pone en riesgo la libertad de los ciudadanos.


