El Gobierno de México ha decidido no asistir a la reunión convocada por el secretario de Estado, Marco Rubio, centrada en la lucha antiterrorista, programada para este miércoles en Washington D.C. Esta decisión, confirmada desde Palacio Nacional, resalta una creciente tensión en las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos.
En un primer momento, se había considerado la posibilidad de enviar a un representante de menor rango para mitigar la situación. Sin embargo, la postura final indica que no habrá asistencia, lo que refleja una política deliberada de reticencia ante un evento que podría interpretarse como un desafío a las condiciones multilaterales defendidas por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La controversia se intensifica por un reciente artículo de Rubio en The Wall Street Journal, donde critica la relevancia de la Corte Penal Internacional (CPI). En su texto, acusa a la CPI de ser influenciada por organizaciones no gubernamentales y gobiernos percibidos como hostiles hacia Estados Unidos, un discurso que se anticipa como el tono dominante de la reunión. Este encuentro ha sido catalogado en medios estadounidenses como una cumbre «contra el comunismo».
Estados Unidos espera que delegaciones de varios países latinoamericanos, como Argentina, Ecuador y El Salvador, participen activamente. También se prevé la asistencia de miembros del equipo de transición del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella.
La decisión de no participar en la reunión puede interpretarse como una estrategia del Gobierno de Sheinbaum para distanciarse de un evento que promueve un mensaje contracorriente a su enfoque de cooperación y consenso partidista. En paralelo, Rubio utiliza estas dinámicas para fortalecer su narrativa política en preparación para futuras elecciones, posicionándose ante las bases del Partido Republicano.










