La epidemia del virus del ébola declarada en el este de la República Democrática del Congo ha causado hasta ahora 238 muertes sospechosas. Esta situación crítica afecta principalmente a la provincia de Ituri, que ha sido identificada como el epicentro del brote.
El Ministerio de la Comunicación del país reporta que se han acumulado 1.077 casos sospechosos, de los cuales 17 han sido confirmados a través de pruebas de laboratorio. Las autoridades han intensificado las operaciones de vigilancia y sensibilización en las comunidades, aunque enfrentan diversos desafíos operativos.
El virus se ha extendido no solo en Ituri, sino también a las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, y ha llegado a Uganda, donde se han reportado siete casos confirmados en la capital, Kampala. Uno de los fallecimientos en Uganda corresponde a un ciudadano congoleño considerado como un contagio importado.
Para prevenir una mayor propagación, el gobierno ugandés ha cerrado temporalmente su frontera con la República Democrática del Congo. Este brote corresponde a la cepa Bundibugyo del ébola, que tiene una letalidad entre el 30% y el 50%, y para el cual no hay vacuna autorizada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado esta epidemia como «emergencia de salud pública de importancia internacional». Recientemente, la OMS elevó el riesgo de la situación en la RDC y Uganda de «alto» a «muy alto», mientras que el riesgo en la región de África subsahariana se mantiene en «alto». Al menos diez países africanos están en «alto riesgo» de verse afectados por la epidemia.
El virus del ébola se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca síntomas severos como fiebre hemorrágica, vómitos y hemorragias internas, con una tasa de mortalidad que varía entre el 25% y el 90%. Este es el decimoséptimo brote registrado en la RDC desde la aparición del virus en 1976.







