Obtener las Uvas Michelin es un trabajo de equipo. No se trata solo de un vino destacado, sino del esfuerzo continuo de toda una bodega. Los inspectores utilizan una metodología que se basa en cinco criterios que son evaluados de manera uniforme en todas las regiones.
Estos son los aspectos que analizan:
- Calidad agronómica del viñedo: Se fijan en el cuidado del suelo y las vides.
- Dominio técnico: Evalúan cómo se elabora el vino.
- Expresión del terroir: Miden cómo el vino refleja las características del lugar donde se cultiva.
- Consistencia de la calidad: Observan si la calidad se mantiene en diferentes añadas.
- Compromiso con la excelencia a largo plazo: Buscan bodegas que se esfuercen por mejorar siempre.
En resumen, Michelin no busca premiar una botella en particular. En su lugar, reconoce el proyecto vitivinícola en su conjunto y la capacidad del productor de mantener un estándar de calidad constante año tras año.







