En Abasolo, la batalla por 2027 comienza a tomar forma mucho antes de que arranquen las campañas. Y hay un dato que cambia el tono de la conversación política: el gobierno de Job Gallardo enfrenta un saldo de opinión de 33 puntos negativos, mientras que los escenarios electorales muestran diferencias sorprendentes entre los posibles contendientes.
El poder municipal está bajo escrutinio. Morena enfrenta el desafío de responder por los resultados de su administración y el PAN tiene frente a sí una competencia en la que el nombre de su candidato parece tener tanto peso como las propias siglas del partido.
Lo interesante es que esta lectura no surge solamente de las conversaciones políticas del municipio.
A mis manos llegó un estudio de opinión elaborado por un importante despacho especializado en investigación política y electoral. Los resultados, levantados durante octubre de 2026, ofrecen una radiografía que merece atención: el desgaste del gobierno municipal es medible, pero la posibilidad de una alternancia depende de factores que van mucho más allá del descontento ciudadano.
El dato más delicado para Job Gallardo es su saldo de opinión: 33 puntos negativos. Mientras apenas el 3% de los encuestados expresa una opinión muy buena del presidente municipal, el 36% manifiesta una opinión muy mala.
No es un dato menor. Cuando una administración acumula una percepción negativa de esa magnitud, la discusión política deja de concentrarse exclusivamente en las siglas partidistas y comienza a girar alrededor de los resultados del gobierno.
Y los problemas que mencionan los ciudadanos son concretos.
El 31% asocia espontáneamente al alcalde con falta de obras, servicios y atención. Entre las principales críticas también aparecen la lentitud administrativa, el deterioro de calles y caminos, la falta de atención a comunidades rurales y los problemas de inseguridad.
La encuesta no constituye una auditoría de la administración, pero sí exhibe una percepción ciudadana que debería preocupar al gobierno municipal.
El PAN tiene dos escenarios completamente distintos
Aquí aparece uno de los hallazgos más interesantes del estudio.
Cuando se plantea un enfrentamiento hipotético entre candidato como Diego Ceballos y el actual presidente municipal, Ceballos registra 38% de intención de voto frente al 18% del alcalde. Una diferencia de 20 puntos porcentuales.
Sin embargo, cuando el escenario cambia y la alternativa es Briseida Magdaleno, los resultados son distintos: el presidente municipal obtiene 34% frente al 17% de la panista.
La diferencia es reveladora.
El desgaste de un gobierno no significa que cualquier candidato de oposición pueda capitalizarlo.
En el caso de Diego Ceballos, los encuestados identifican atributos relacionados con juventud, trabajo en el campo y ausencia de una trayectoria política tradicional. Briseida Magdaleno, por su parte, tiene mayor reconocimiento, pero también enfrenta asociaciones con su anterior derrota electoral y el desgaste histórico del PAN.
Esto demuestra que la competencia municipal no depende únicamente de la fuerza de las estructuras partidistas. La percepción sobre las personas también modifica considerablemente los escenarios.
Job Gallardo: el costo de gobernar
Hay una diferencia fundamental entre ser oposición y ejercer el poder.
Desde la oposición se pueden cuestionar las deficiencias del gobierno. Desde la presidencia municipal, en cambio, corresponde responder por los servicios públicos, las obras, la seguridad y la atención cotidiana de los ciudadanos.
Job Gallardo enfrenta precisamente ese escrutinio.
El estudio revela que el presidente municipal conserva reconocimiento y que una parte de los encuestados valora su cercanía y los programas sociales. Sin embargo, también registra cuestionamientos importantes sobre la capacidad de respuesta de su administración.
Existe otro dato que merece atención: aunque el 37% considera que el alcalde conoce mejor los problemas de Abasolo frente a los otros dos perfiles evaluados, solamente el 18% lo identifica como quien tiene mayor capacidad para resolverlos.
Conocer los problemas de un municipio y transmitir confianza para solucionarlos son dos cosas distintas.
Ese contraste ayuda a explicar la complejidad del momento político que atraviesa la administración municipal.
Morena no está derrotado y el PAN tampoco tiene asegurado el triunfo
Sería un error interpretar estos resultados como una sentencia electoral.
En el enfrentamiento entre Ceballos y el alcalde, el 44% de los participantes no elige a ninguno de los dos o todavía no decide. En el escenario con Magdaleno, esa proporción alcanza el 49%.
Además, la elección de 2027 dependerá de candidaturas que todavía deberán definirse, de la participación ciudadana y de circunstancias políticas que pueden cambiar durante los próximos meses.
Lo que sí puede afirmarse es que la encuesta registra una inconformidad significativa con el gobierno municipal y que las preferencias varían considerablemente según los perfiles presentados.
La verdadera disputa por Abasolo
En el fondo, la elección de 2027 podría convertirse en una evaluación de dos asuntos: los resultados de la administración de Job Gallardo y la capacidad de los partidos para presentar alternativas creíbles ante la ciudadanía.
El estudio también deja una lección para Acción Nacional. Su historia, sus estructuras y sus siglas no sustituyen la valoración que los ciudadanos hacen de sus posibles candidatos.
Y para Morena, la advertencia es igualmente importante: los programas sociales y el reconocimiento del alcalde no eliminan las críticas relacionadas con servicios públicos, infraestructura y atención municipal.
El poder se gana en las urnas, pero la confianza se pone a prueba todos los días desde el gobierno.
Job Gallardo tiene todavía tiempo para responder a los cuestionamientos sobre su administración. El PAN, por su parte, deberá resolver sus diferencias internas y definir qué proyecto ofrecerá a los habitantes de Abasolo.
Porque si algo deja claro esta radiografía política es que la contienda no se encuentra escrita de antemano.
Una preocupación que trasciende los partidos
En las últimas semanas, varios liderazgos de Abasolo me han llamado personalmente para externarme su preocupación por la situación política que atraviesa el municipio. Más allá de las diferencias partidistas, sus inquietudes coinciden en un punto: el rumbo de Abasolo, la calidad de su gobierno y la necesidad de recuperar la confianza ciudadana.
No se trata solamente de quién gobernará en 2027, sino de qué futuro se está construyendo para el municipio. Las cifras de una encuesta pueden cambiar, los candidatos pueden sustituirse y las alianzas políticas pueden reconfigurarse, pero las preocupaciones de los ciudadanos merecen respuestas.
Porque cuando la preocupación por el rumbo de un municipio comienza a expresarse más allá de los círculos partidistas, la discusión deja de ser exclusivamente electoral y se convierte en una exigencia de resultados.
Y esa es, quizá, la reflexión más importante que hoy deja Abasolo: ganar una elección otorga el derecho a gobernar, pero solamente los resultados permiten conservar la confianza de la ciudadanía.
Por Mario Felipe Cervantes Villegas








