Desde Querétaro, Mary Délano de Alcocer, presidenta y fundadora de México Tierra de Amaranto, impulsa el rescate y consumo de este grano prehispánico como una alternativa para enfrentar la desnutrición, la obesidad infantil y la escasez de alimentos. Tras 21 años de trabajo comunitario, plantea que el principal reto es consolidar una cadena de valor que conecte a productores, investigadores, empresas y consumidores.
Délano sostiene que el amaranto puede contribuir al desarrollo físico de niñas y niños cuando se integra a una alimentación variada y con porciones adecuadas. En una comunidad donde aplicaron su programa infantil, reportó un crecimiento promedio de 1.8 centímetros en dos meses, además de mayor energía y actividad en los menores. La promotora subrayó que el objetivo no es depender de un solo alimento, sino mejorar la educación nutricional de las familias.
La organización también ha trabajado con comunidades de Peñamiller y Amealco. En Agua Fría se impulsó la siembra ante la escasez de alimentos, mientras que en Chitejé de Garabato se fortaleció el cultivo de la hoja, que posteriormente puede incorporarse a procesos industriales. El modelo busca que las familias siembren, cosechen y preparen el amaranto en casa, con un costo mínimo.
¿Qué falta para que el amaranto llegue a más hogares?
Uno de los obstáculos es la producción irregular. Délano explicó que los primeros intentos de cultivo en la zona de Peñamiller fueron afectados por lluvias inusuales y tormentosas durante las cosechas. Aunque el grano reventado ya puede encontrarse en supermercados, todavía existe una oportunidad para ampliar la disponibilidad de harina y desarrollar productos saludables, incluidos alimentos sin gluten.
Entre 2017 y 2019, México Tierra de Amaranto colaboró con un centro de salud de Querétaro y la Secretaría de Salud para observar los efectos del consumo de amaranto en pacientes con dislipidemias y diabetes. La entrevistada también señaló que investigaciones y experiencias de la organización lo vinculan con control de azúcar, saciedad y reducción del colesterol, aunque estos usos deben entenderse dentro de una atención médica y una dieta integral.
El proyecto combina trabajo social e investigación. Con apoyo del Cinvestav y del Tec de Monterrey, se han explorado semillas de hoja, productos alimentarios y el posible efecto prebiótico del amaranto. Para Délano, las promotoras comunitarias son una pieza central, pues varias mujeres que comenzaron con inseguridad se convirtieron en liderazgos locales.
- Punto clave / Qué ocurrió: Mary Délano promueve el amaranto como herramienta contra la desnutrición y la obesidad infantil.
- Impacto o alcance: El trabajo involucra comunidades de Peñamiller y Amealco, además de experiencias con niñas, niños y pacientes con enfermedades metabólicas.
- Qué sigue: Consolidar la producción, generar harina y productos innovadores, y sumar aliados para fortalecer la cadena de valor.
La organización mantiene su labor mediante programas comunitarios, capacitación presencial y herramientas como llamadas telefónicas o sesiones por Zoom. Su apuesta es que el amaranto deje de ser únicamente un producto comercial y se convierta en parte cotidiana de la alimentación y la autosuficiencia de las comunidades.







