De la escasez a las “ciudades esponja”: urgen a aprovechar las lluvias en el Valle de México
Más de 20 millones de habitantes del Valle de México enfrentan una paradoja que se repite cada temporada de lluvias: las precipitaciones torrenciales inundan calles y paralizan actividades, mientras miles de hogares padecen escasez de agua. Expertos advierten que el problema deriva de un modelo de infraestructura que conduce la lluvia al drenaje en lugar de captarla y convertirla en una fuente de abastecimiento.
Delfín Montañana, director de Educación Socioambiental de Isla Urbana, señaló que la región opera “en torno a la escasez en un lugar de completa abundancia”. La precipitación anual supera los 700 milímetros, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), pero el diseño lineal del sistema hidráulico impide aprovechar una parte importante de ese recurso.
La situación impacta especialmente a las familias más vulnerables, que pueden terminar pagando agua mediante pipas mientras la lluvia es expulsada por el drenaje. A este desequilibrio se suma que, según Montañana, aproximadamente 40 por ciento del agua se pierde debido al deterioro de las infraestructuras.
El abastecimiento metropolitano también depende de fuentes externas. El Sistema Cutzamala ha aportado históricamente alrededor de una cuarta parte del consumo del Valle de México, al tiempo que los acuíferos locales enfrentan una fuerte presión por la extracción. Para Javier Herrero, director de Sistema B México, este esquema no garantiza plenamente el derecho humano al agua.
¿Puede la lluvia reducir la escasez y las inundaciones?
Los especialistas plantean que la captación pluvial puede ofrecer una alternativa práctica para los hogares y disminuir la presión sobre los pozos. De acuerdo con Montañana, algunos sistemas pueden proporcionar hasta ocho meses de autonomía hídrica y permitir que los acuíferos descansen durante la temporada de precipitaciones.
Las autoridades, sin embargo, han tenido que invertir al mismo tiempo en llevar más agua a la población y en desalojar la que dejan las lluvias. En julio pasado, la Conagua informó proyectos por más de 23 mil 300 millones de pesos para mejorar el abastecimiento y reducir inundaciones en diez municipios del oriente del Estado de México. Entre 2025 y 2026 se programaron más de 200 obras contra anegamientos, mientras nuevas infraestructuras elevaron en 16 mil litros por segundo la capacidad de desalojo, principalmente de agua pluvial.
Los expertos consideran científicamente posible un eventual “día cero” en la Ciudad de México y sus alrededores, aunque también evitable. Para ello, proponen superar la fragmentación política entre Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo y avanzar hacia una gobernanza conjunta de la cuenca. La meta sería construir “ciudades esponja”, con superficies capaces de absorber y almacenar lluvia, para transformar las inundaciones en una herramienta de sustentabilidad.
- Punto clave / Qué ocurrió: Expertos urgieron a captar la lluvia en lugar de enviarla directamente al drenaje.
- Impacto o alcance: La problemática afecta a más de 20 millones de habitantes del Valle de México, con pérdidas de agua, inundaciones y presión sobre los acuíferos.
- Qué sigue: Se plantea ampliar la captación pluvial, mejorar la infraestructura y coordinar a Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo.
El estado actual del sistema combina obras para aumentar el abasto con proyectos para controlar inundaciones. La siguiente etapa depende de consolidar una gestión conjunta de la cuenca y de incorporar soluciones de captación y almacenamiento en hogares, empresas y espacios urbanos.






