Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo han comenzado a monitorear a los pasajeros de un barco en las cercanías de Kinshasa, tras la muerte de un viajero que presentaba síntomas relacionados con el virus del ébola. Esta situación se agrava en el contexto del brote, considerado el más rápido de la historia, con más de 4,000 casos confirmados y más de 1,800 decesos desde su inicio en mayo.
El pasajero había desembarcado en Pimu, provincia de Mongala, a más de mil kilómetros de la capital. Hasta el momento, no se han detectado casos confirmados de ébola en Kinshasa. El barco, que transportaba a cerca de 200 personas, se encontraba viajando por el río Congo durante cerca de tres semanas. Todos los pasajeros están en cuarentena mientras esperan los resultados de las pruebas de ébola, un procedimiento que las autoridades han considerado necesario, incluso para aquellos sin síntomas.
La propagación del ébola es altamente contagiosa, transmitiéndose a través del contacto con fluidos corporales y superficies contaminadas. La muerte del pasajero ha generado pánico en Kinshasa, a pesar de estar alejada de las regiones más afectadas por el brote, que es el segundo más grande registrado después de la epidemia de África Occidental entre 2014 y 2016.
Las autoridades informaron que entre el 60% y 70% de los nuevos casos surgen de fuentes no monitoreadas. La situación se vuelve crítica a medida que el brote avanza a un ritmo alarmante, superando los esfuerzos para controlarlo. En medio de este escenario, los trabajadores sanitarios en la provincia de Ituri han protestado por la falta de pago, lo que ha limitado aún más la respuesta al brote.
Estas protestas han llevado a muchos sanitarios a abandonar sus puestos y han afectado la atención a los pacientes con ébola en la región, que alberga casi el 90% de los casos del país. El personal de salud, que enfrenta condiciones difíciles, ha expresado su preocupación de que sin atención adecuada el brote persistirá. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud insta a las autoridades a priorizar el apoyo a los trabajadores de la salud en la lucha contra la enfermedad.
Médicos Sin Fronteras ha alertado que el brote continúa propagándose a un ritmo sin precedentes, y la respuesta, aunque se está ampliando, no ha sido suficiente para romper las cadenas de transmisión. Actualmente, hay 674 pacientes en aislamiento, la mayoría de los cuales se encuentran en Ituri, y aunque se están rastreando aproximadamente el 75% de los contactos, muchos nuevos casos provienen de áreas no monitoreadas, complicadas por conflictos y dificultades de acceso.







