Rolando Daza
Apunte:
En un pasado Contacto comentamos sobre las elecciones de Brasil. El escenario, en nuestro contexto, producía el momento de escuchar a los millones de mexicanos que no se sienten representados por las políticas y programas de gobierno. Ahora surgen nuevas circunstancias a nivel mundial que son un nuevo llamado a nuestro país.
En Francia se generaron protestas y violencias en ciudades. Miles de personas en las calles chocaron con la policía en forma muy severa (casi mil heridos), además detuvieron a más de 2,400 personas. Miles de comercios resultaron atacados y robados.
Los actos de reclamos y violencia francesa se extendieron a otros países. La protesta comenzó hace casi tres meses en una escuela en la periferia de París por las condiciones que tenía el colegio, que impulsaron la inconformidad de diversos sectores de la sociedad.
Los siguieron los belgas, quienes protestaron contra la calidad de la educación y los recortes presupuestales. En Austria emergieron a las calles por las deducciones presupuestales. Grecia y Argentina por el financiamiento educativo. Italia por los servicios públicos, la educación y el costo de la vida. Alemania por el gasto público, la educación y el creciente gasto militar. En Portugal y España por el alto costo de la vida y la vivienda. En Albania, contra la corrupción y decisiones del gobierno.
Las inconformidades se centran en tres puntos: la crisis de las expectativas juveniles; las presiones económicas, y la desconfianza en los gobiernos.
Francia, el país más estatista de Europa, está en crisis con compromisos muy altos (pensiones y costos sociales), aprietos fiscales crecientes (el gasto público representa 57.2% del PIB), sus ingresos equivalen al 52.1% (con una deuda de 115% de su PIB). Es un estado que atiende a sus ciudadanos con políticas públicas orientadas a atender en forma propositiva a los actores sociales, más gasto social, y pensiones a los 62 años, diseñadas para facilitar espacio a los jóvenes que recién entran al mercado laboral.
Llegó el momento donde el dinero no alcanza, esa vocación social está en crisis. El presidente Macron quiso modificar la edad para pensionarse, los sindicatos lo impidieron. Esta falta de capacidad de negociación política es una de las razones del debilitamiento del gobierno, favoreciendo la polarización. Ante la impaciencia de los estudiantes, Macron parece no percibir la situación. El pago de la deuda pública absorbe una parte del presupuesto, del mismo orden de magnitud que la destinada a educación. Las rebajas fiscales, sumadas a una desaceleración económica empeorada por la crisis energética causada por la invasión rusa a Ucrania y la guerra con Irán, han llevado el déficit público a niveles insostenibles.
Macron acusó a la extrema izquierda de ser el causante de las protestas. Sin embargo, parece que la acción detonó la creencia de que la extrema derecha, encabezada por Marine Le Pen, ganará las elecciones presidenciales el próximo año. El partido de Le Pen tiene 35% de preferencia del electorado, mientras que la izquierda está en 16.6%. El partido de Macron tiene 10% de preferencia, y con sus coaligados no supera 17%.
Lo que acontece en el mundo sucede también en México. El gasto educativo representa 3.4% del PIB, por abajo del mínimo ideal de 4%. Se continúan inyectando recursos a programas sociales, sin tener crecimiento para sostenerlos y se generan gastos costosos.
El gobierno mexicano agota su fuerza, a pesar de tener un Congreso y un poder Judicial controlado. La corrupción desgasta y no pueden detenerla. Es momento de escuchar y atender a los mexicanos.








