En la discusión sobre las candidaturas del PAN para 2027 hay un factor que suele pesar menos en las conversaciones internas de lo que termina pesando en las urnas: el territorio.
En ese terreno vale la pena observar a Christian “Choplin” Enríquez. Sin ser todavía una candidatura definida, su nombre tiene elementos para entrar en la conversación por una diputación local en Irapuato.
De buena fuente sé que Enríquez mantiene recorridos por colonias y comunidades como Rancho Nuevo del Llanito, La Calera, Gabino Vázquez, El Copalillo, Guadalupe de Rivera, Carrizal Grande, San Marcos, Los Ángeles, Rosario de Covarrubias, 18 de Agosto, Las Heras, Los Álamos, El Romeral, La Caja, La Soledad, Buenos Aires, Serrito de las Huertas, Las Adjuntas, San Antonio El Rico, Primavera y Hacienda La Virgen, entre otras.
Eso no garantiza votos ni candidaturas. Pero sí construye algo que resulta difícil fabricar cuando comienza una campaña: conocimiento del territorio y contacto previo con la población.
El PAN debería tomarlo en cuenta porque enfrente tendrá a Morena, un partido que ha encontrado precisamente en las colonias y comunidades una parte importante de su capacidad electoral.
El caso de Irma Leticia González sirve como referencia. Independientemente de cualquier valoración sobre su trayectoria, su presencia territorial ha sido una característica de su trabajo político. La comparación con Christian no está en estilos ni en partidos, sino en el método: recorrer, mantener presencia y construir relaciones directamente en las comunidades.
Ahí Christian tiene un activo.
También permite poner en perspectiva los contrastes. Por ejemplo Pepe Aguirre diputado federal de Irapuato por Morena , cuenta con más años en política y no conoce la mitad de lo que ya Christian en su corta trayectoria política ya conoce, y si uno de los criterios para definir una candidatura a una diputación local o federal fuera el conocimiento territorial, Enríquez tendría argumentos para ser un activo político competitivo para vencer a Morena. Por los recorridos que ha realizado, hoy parece conocer con mayor profundidad determinadas colonias y comunidades.
Eso tampoco significa que sea necesariamente el mejor candidato. El territorio es solamente una parte de una elección. Hacen falta estructura, posicionamiento, capacidad política y, eventualmente, demostrar que el reconocimiento personal puede convertirse en votos.
Por eso llamar a Christian “El Joven Maravilla” puede funcionar como apodo político, pero sería prematuro convertirlo en pronóstico.
Lo que sí existe es un dato que el PAN tendrá que valorar cuando llegue el momento de decidir: Christian Enríquez ha venido construyendo presencia territorial y eso puede volverlo competitivo para una diputación local.
En 2027 se sabrá cuánto vale ese trabajo.
Por ahora, Choplin ya tiene un activo que no se construye de la noche a la mañana: conocer el terreno que pretende representar.
Don Rommel
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