Cheryl Reeve, entrenadora de las Minnesota Lynx, llevó una camiseta con el lema «Trans Kids Belong» durante un partido contra las Indiana Fever. Esta acción fue en respuesta a la jugadora Sophie Cunningham, quien había hecho declaraciones sobre la participación de personas trans en deportes femeninos, refiriéndose a algunos como «hombres biológicos».
Cunningham defendió su postura en una entrevista, afirmando que su intención es proteger a las chicas jóvenes en el deporte. Sostuvo que nunca afirmó odiar a las personas trans y que su mensaje busca transmitir amor y honestidad.
Riley Gaines, defensora de que los hombres biológicos no compitan en deportes femeninos, mostró un cartel de apoyo a Cunningham en el partido.
Críticos y partidarios de Cunningham se manifestaron en el Target Center durante el juego. Reeve, con su camiseta, lideró a las Lynx hacia una victoria de 108-100. Algunas personas en las gradas también llevaban camisetas que decían: «Los niños trans tienen su lugar en el deporte».
Este fue el tercer partido consecutivo que generó protestas debido a las declaraciones de Cunningham. Antes del encuentro, las dos entrenadoras conversaron brevemente sobre la importancia de educar al público en este tema.
Cunningham recibió abucheos del público durante el partido. Fuera del estadio, fanáticos se reunieron para protestar, con pancartas que decían mensajes de apoyo y defensa a las mujeres trans.







