Numerosas organizaciones y federaciones de fútbol han manifestado su preocupación ante la falta de transparencia de la FIFA respecto al proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que busca atraer capital privado para financiar sus torneos.
FIFA, bajo la dirección de Gianni Infantino, planea destinar más de 10 mil millones de dólares al desarrollo del fútbol en sus 211 asociaciones. Este anuncio ha generado controversia, especialmente por parte de la UEFA, que considera que la FIFA no debe comercializar el fútbol.
La UEFA advirtió que este enfoque podría cruzar límites inaceptables. Otras entidades, como Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol, también expresaron su malestar, señalando que se enteraron del proyecto principalmente a través de medios de comunicación.
La Federación Inglesa y la Federación Francesa añadieron su preocupación por la falta de gobernanza y detalles sobre cómo se implementará el plan.
Figuras como Glenn Micallef y Javier Tebas criticaron severamente las intenciones de la FIFA. Joseph Blatter, expresidente de la FIFA, lamentó las implicaciones financieras de la relación entre FIFA y Estados Unidos.
El European Football Clubs (EFC) y la Unión de Clubes Europeos de Fútbol (UEC) exigieron una consulta exhaustiva sobre cualquier decisión que afecte al fútbol. Resaltaron que el Mundial es una institución construida a lo largo del tiempo, no un activo comercial.
FIFA ha propuesto financiar 20 millones de dólares por asociación para proyectos especiales y planea ofrecer 53 millones de dólares a cada nación para aceptar su nueva propuesta sobre la Copa del Mundo. Si rechazan la oferta, enfrentarían un recorte del 75% en el financiamiento.
Este plan recuerda a un intento anterior de 2018, que fue desechado tras la oposición de UEFA y las ligas, preocupadas por la seguridad de sus activos estratégicos.











