Los jugadores de Irlanda volvieron a inclinar la cabeza durante el himno nacional de Israel y portaron brazaletes negros este domingo 4 de octubre de 2026, antes del empate 1-1 entre ambas selecciones en la UEFA Nations League. El gesto político ocurrió en un partido disputado sin aficionados en Backa Topola, Serbia, sede neutral tras el traslado del encuentro originalmente programado en Dublín.
La protesta irlandesa también se reflejó en el protocolo previo al encuentro. El portero Caoimhín Kelleher, quien asumió la capitanía ante la ausencia de Dara O’Shea por el nacimiento de su hijo, evitó estrechar la mano de Dor Peretz, capitán de Israel, aunque sí cumplió con el saludo formal al árbitro y a uno de sus asistentes.
La acción repitió lo ocurrido una semana antes en Debrecen, Hungría, cuando O’Shea se negó a saludar a Manor Solomon. Aquel partido terminó con triunfo de Irlanda por 3-0, gracias a tres goles en la primera mitad. Para el segundo compromiso, Solomon fue relegado al banquillo, mientras que el delantero israelí Sayed Abu Farchi regresó a la convocatoria después de cumplir una suspensión.
¿Por qué el partido se jugó en una sede neutral y sin público?
La Asociación de Futbol de Irlanda trasladó el encuentro en junio por “razones operativas”, después de llamados generalizados a boicotearlo en protesta por las acciones de Israel en Gaza. La decisión implicó que el duelo se celebrara sin aficionados, una medida que modificó el ambiente habitual de un partido internacional y evitó la presencia de público en las tribunas.
La postura de la FAI ya había escalado al ámbito institucional. En noviembre anterior, la organización presentó una moción para solicitar a la UEFA que prohibiera la participación de Israel en competiciones de clubes e internacionales. Además, los futbolistas irlandeses enfrentaron presión interna para no disputar ambos partidos, debido a la fuerte afinidad con la causa palestina en su país.
El único jugador que decidió ausentarse de los dos encuentros fue el portero suplente Gavin Bazunu, quien explicó que se trataba de una convicción personal contra el asesinato de personas inocentes. Antes del primer partido, los jugadores deliberaron durante horas y, según lo informado, votaron 14-8 a favor de continuar.
- Punto clave / Qué ocurrió: Irlanda empató 1-1 con Israel y sus jugadores repitieron gestos de protesta durante el himno y el protocolo de saludo.
- Impacto o alcance: El encuentro se disputó sin aficionados en Backa Topola, Serbia, tras abandonar la sede prevista en Dublín.
- Qué sigue: La controversia continuará en el plano deportivo e institucional, mientras permanece vigente la petición de la FAI ante la UEFA.
La jornada terminó sin nuevos incidentes reportados dentro del campo, aunque el contexto político siguió marcando la relación entre ambas selecciones. Las acusaciones sobre supuestos insultos en el partido anterior fueron rechazadas por Irlanda, que calificó el señalamiento como una mentira y dio por terminada la conferencia de prensa previa.



