Ciudad de México. La escritora y activista mexicana Jumko Ogata sostiene que la noción de "raza" es un producto del racismo, un constructo social desprovisto de fundamento biológico. Esta idea ha conducido a "limpiezas étnicas" en diversas partes del mundo, como el genocidio en Gaza y la expulsión de migrantes latinos, árabes y afrodescendientes en Estados Unidos, fenómeno que ha cobrado relevancia desde la llegada de la administración Trump.
Ogata explica que existe un vínculo de opresión racista entre Estados Unidos y México, el cual describe como una forma de "solidaridad imperialista". Este vínculo se hace patente al observar el presupuesto de 75,000 millones de dólares asignados al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cifra que supera incluso los recursos de muchos ejércitos a nivel mundial.
En el contexto del creciente ascenso de ideologías de extrema derecha y la "romantización del nacionalismo", Ogata considera crucial cuestionar el racismo. Su libro, Quiero ser antiracista (publicado en 2025), busca desmantelar las raíces del racismo y ofrecer una crítica informada, alentando a los lectores a reflexionar sobre las acciones y consecuencias globales de este fenómeno.
La autora argumenta que las categorizaciones raciales son construcciones sociales que han servido para justificar la dominación y explotación de ciertos grupos. Aunque no hay diferencias biológicas significativas que respalden estas divisiones, su impacto es real y afecta el acceso a servicios básicos como salud, educación y empleo.
Ogata crítica la tendencia a romantizar el nacionalismo, advirtiendo que ello puede contribuir a la erradicación de la diversidad cultural. También señala que, aunque algunas personas de comunidades históricamente marginadas ocupen posiciones de liderazgo, ello no garantiza un cambio significativo en las políticas que abogan por la equidad y la inclusión.
La activista también expresa su preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en la propagación de estereotipos, mencionando ejemplos como la "pornografía vengativa", donde la IA crea y difunde contenido sexual sin consentimiento, lo que agrava la violencia de género.
A través de su obra, Ogata busca invitar a los lectores a cuestionar sus propias percepciones y sumarse a un movimiento antirracista global que aboga por la desarticulación de las categorías raciales y el acceso igualitario a una vida digna y exenta de violencia.







