El estudio FADES, presentado el 30 de septiembre de 2026 en el Museo Memoria y Tolerancia de la capital mexicana, concluyó que la mayoría de las personas sentenciadas por delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes no son psicópatas ni padecen un trastorno mental que determine su conducta delictiva. La investigación advierte que esta violencia está relacionada con patrones socioculturales, distorsiones sobre el consentimiento y condiciones de impunidad.
El informe fue elaborado por la organización Reinserta y el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), a partir de una muestra de 511 personas privadas de la libertad en distintos centros penitenciarios de México. De ese grupo, 21 fueron entrevistadas a profundidad para analizar las dinámicas que preceden y acompañan las agresiones contra menores.
Los resultados señalan que 96% de los agresores son hombres, con una edad promedio de 45 años. El estudio también identificó que, en la mayoría de los casos, no existe un perfil psicológico previo que permita reconocerlos de manera anticipada. Las agresiones suelen ocurrir por oportunidad situacional y están acompañadas de una comprensión profundamente distorsionada del consentimiento durante la infancia.
¿Qué implicaciones tiene el estudio para la prevención de la violencia sexual infantil?
Nicolás Martínez, psiquiatra forense e investigador del INPRFM, sostuvo que los agresores no presentan trastornos parafílicos ni una enfermedad mental que explique por sí misma sus delitos. Esta conclusión cuestiona la idea del “agresor monstruo” como una figura fácilmente identificable y desplaza la atención hacia la educación, las normas sociales y la responsabilidad de los adultos.
El análisis también encontró que los sentenciados tienden a minimizar el daño causado a las víctimas y manifiestan culpa principalmente por las consecuencias personales o legales que enfrentan. Saskia Niño, cofundadora y vocera de Reinserta, criticó que las estrategias de prevención trasladen desde edades tempranas la responsabilidad de protección a niñas y niños, en lugar de concentrarse en educar a los adultos.
La presentación coincidió con la inauguración de la exposición “Infancias en Silencio”, dedicada a la prevención y educación sobre los riesgos de la violencia sexual infantil. Reinserta y el INPRFM llamaron a las autoridades federales a impulsar políticas públicas sobre educación sexual integral, consentimiento y transformación de normas sociales.
- Punto clave / Qué ocurrió: El estudio FADES descartó que la mayoría de los agresores responda a un perfil de psicopatía o trastorno mental determinante.
- Impacto o alcance: La investigación incluyó a 511 personas sentenciadas por agresiones sexuales contra menores en centros penitenciarios de México.
- Qué sigue: Las organizaciones plantearon fortalecer políticas de prevención, educación sexual integral y formación de adultos.
El informe busca utilizar evidencia científica y testimonios directos para anticipar posibles agresiones sin justificar los delitos. Sus autores sostienen que comprender los factores sociales y cognitivos asociados a esta violencia puede ampliar la capacidad institucional de prevención y protección de la infancia.







