La carrera para elegir al sucesor de António Guterres al frente de la ONU a partir de 2027 ha cobrado relevancia en la región, con México y Brasil respaldando la candidatura de la expresidenta chilena Michelle Bachelet. Esto ocurre a pesar del rechazo del actual gobierno chileno, que se ha manifestado en un retiro de apoyo a su postulación.
Bachelet, quien ha sido presidenta en dos ocasiones, ha estado en negociaciones con diversas autoridades de los países que componen el Consejo de Seguridad de la ONU. Hasta ahora, se enfrenta a la dificultad de obtener el respaldo de Estados Unidos. En una reciente votación informal entre los 15 miembros del Consejo, Bachelet quedó en cuarta posición, recibiendo cinco votos en contra, superada solo por el senegalés Macky Sall.
El próximo evento crucial será un debate en Uruguay, donde Bachelet se enfrentará a otros seis candidatos de América Latina y el Caribe. Este diálogo se llevará a cabo en Montevideo y contará con la presencia de figuras destacadas como la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa y la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan, además de la participación virtual de otros postulantes.
La candidatura de Bachelet fue presentada inicialmente por el expresidente chileno Gabriel Boric, pero el actual presidente, José Antonio Kast, ha decidido retirar su apoyo, argumentando que las probabilidades de éxito son escasas. Esta decisión ha generado críticas en la oposición, que considera que perjudica la imagen de Chile en el ámbito internacional.
Expertos han señalado que es inusual que un candidato pierda el apoyo de su propio país en este contexto. Sin embargo, a pesar de este revés, la candidatura de Bachelet sigue siendo viable gracias al respaldo de México y Brasil. Estos países han declarado que su elección representaría un gran honor para la región.
Fuentes diplomáticas han subrayado las cualidades de Bachelet como una «estadista conciliadora» que tiene las capacidades necesarias para enfrentar los desafíos que presenta la ONU en la actualidad. Aunque la votación informal reciente no reflejó las expectativas de apoyo, el grupo de exministros que respaldan a Bachelet sigue optimista sobre la siguiente etapa de la campaña.








