El robo de combustibles a ductos y pipas de Pemex ha tenido un impacto significativo en la economía de Jalisco, con pérdidas operativas que alcanzaron los 9,180 millones de pesos en el segundo trimestre del año. Este incremento del 20% respecto al año anterior resalta la urgencia de abordar esta problemática, generando pérdidas diarias de 101 millones de pesos.
Además del huachicol tradicional, la situación se complica con la existencia de esquemas de contrabando y evasión fiscal que afectan no solo las finanzas de Pemex, sino también la recaudación estatal y local. Es esencial que las estrategias para combatir estos delitos se traduzcan en una reducción sostenible de las pérdidas económicas, lo que permitirá fortalecer el desarrollo urbano y la movilidad en la Zona Metropolitana de Guadalajara. La recuperación y seguridad de estos recursos son claves para un crecimiento económico sólido en la región, beneficiando directamente a los ciudadanos y promoviendo un entorno más seguro y próspero.









