Ocho funcionarios fueron suspendidos en Pakistán tras el incendio registrado en una sala de recién nacidos de un hospital de Islamabad, donde murieron 14 bebés. Las autoridades también ordenaron iniciar procesos administrativos y penales contra los presuntos responsables.
La medida fue adoptada después de que un comité de investigación presentó un informe preliminar sobre el siniestro ocurrido en el Instituto de Ciencias Médicas de Pakistán (PIMS).
El incendio se limitó a una sala ubicada en el tercer piso, pero se propagó con rapidez. En el lugar había 15 recién nacidos y el personal solo logró rescatar a uno.
La investigación determinó que la sala no contaba con alarma contra incendios ni sistema de rociadores. Además, el hospital carecía de procedimientos detallados y capacitación suficiente para responder a emergencias.
Entre los funcionarios suspendidos se encuentran el director del hospital y dos de sus adjuntos, el jefe del departamento de neonatología, dos médicos, el subdirector de seguridad y el jefe de los servicios de emergencia de la Autoridad de Desarrollo de la Capital.
El informe señaló que el personal de supervisión no estaba de servicio cuando comenzó el incendio. Los servicios de emergencia fueron contactados seis minutos después del inicio del siniestro y los primeros equipos llegaron 15 minutos después de recibir la llamada.
El gobierno también aprobó medidas contra la empresa encargada de la seguridad del hospital y sus funcionarios. Asimismo, anunció una compensación de cinco millones de rupias para cada familia de las víctimas.
Las muertes provocaron indignación pública y llevaron a las autoridades a ordenar revisiones de los sistemas de seguridad contra incendios en hospitales de todo Pakistán. Una enfermera que arriesgó su vida para salvar a un bebé recibirá un reconocimiento estatal.






