Las autoridades iraquíes llevaron a cabo una extensa redada anticorrupción, resultando en la detención de al menos 47 políticos, incluidos varios parlamentarios. Este operativo tuvo lugar principalmente en Bagdad y otras provincias del país, con el objetivo de perseguir a individuos acusados de corrupción.
Las redadas, que se iniciaron en la madrugada, fueron informadas por la agencia nacional de noticias INA, aunque el nuevo gobierno iraquí no ha emitido un pronunciamiento oficial al respecto. Las detenciones se basan en confesiones del viceministro de Petróleo, Adnan al Jumaili, quien lideraba la Compañía de Refinerías del Norte.
Entre los arrestados se encuentra Muthanna al Samarrai, destacado político y líder de la Alianza Suní Al Azm. Al Samarrai es reconocido como una figura clave en la política suní en Irak y había aspirado a la presidencia del Parlamento.
La campaña anticorrupción, impulsada por el primer ministro Ali al Zaidi, busca juzgar a quienes son acusados de corrupción en un país que enfrenta serios problemas relacionados con este flagelo. Al Zaidi, en el poder desde mayo, ha manifestado su compromiso de erradicar la corrupción, un problema persistente en la nación.
Esta operación coincide con la llegada del ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, a Bagdad y precede el viaje de Al Zaidi a Washington para reunirse con el presidente estadounidense.








