Irapuato, Gto.— El 28 de diciembre ofreció fútbol de cierre de año en el Estadio Sergio León Chávez, con una postal distinta a la de la competencia oficial: un amistoso de pretemporada que sirvió como termómetro para dos equipos en momentos muy diferentes. Para Irapuato, fue una noche de aprendizaje; para Guadalajara, un ejercicio de ritmo y contundencia que terminó reflejado en el marcador con un 0-4.
Desde el silbatazo inicial, el partido se inclinó hacia el control visitante. Chivas asumió la iniciativa con presión alta y circulación constante, obligando a la Trinca Fresera a replegar líneas y a resistir con orden. El dominio encontró recompensa temprano: al minuto 8, un servicio preciso abrió la defensa y dejó a Roberto Alvarado frente al arco para el 0-1, una jugada que marcó el tono del encuentro.
Irapuato intentó ajustar, buscar equilibrio y sostener el partido desde el esfuerzo colectivo. Hubo intentos por disputar la pelota en medio campo y cerrar espacios, pero la visita mantuvo el pulso del juego. El segundo golpe llegó al 41’, tras una secuencia de pases que desarmó a la zaga local. La jugada terminó en el área y, en un gesto de generosidad, el balón quedó servido para que Richard Ledezma definiera de zurda el 0-2, justo antes del descanso.
La segunda mitad trajo cambios y rotaciones, propias de un amistoso de preparación. Guadalajara movió prácticamente todo su once, mientras Irapuato aprovechó para dar minutos, probar variantes y medir respuestas ante un rival de Primera División. El ritmo bajó por momentos, pero la dinámica siguió favoreciendo al conjunto tapatío, que no renunció a atacar.
Llegaron dos anotaciones más en el segundo tiempo. Samir Inda y Sergio Aguayo aparecieron para sellar el 0-4 y redondear una tarde sólida para la visita, que encontró en este duelo un cierre positivo de año y una plataforma rumbo al Clausura 2026.
Para Irapuato, el resultado no eclipsa el sentido del encuentro. Fue una prueba exigente, una medición ante un rival de jerarquía y un recordatorio del camino por recorrer en la preparación. La tribuna lo entendió así: con aplausos aislados, con paciencia, y con la certeza de que estos partidos, aunque duelen en el marcador, también construyen.
El Sergio León Chávez bajó el telón del 2025 con fútbol y contraste. Irapuato se fue con lecciones; Guadalajara, con certezas. El calendario dará pronto la oportunidad de convertirlas en algo más que una tarde de diciembre.







