El exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, ha rechazado las acusaciones de la actual mandataria, Marina del Pilar Ávila, quien lo señaló por supuestamente ayudarla a contactar con agencias estadounidenses para resolver el problema de su visa. En un comunicado del Partido del Trabajo, Bonilla calificó las afirmaciones de Ávila como el resultado de una «crisis de pánico» por las investigaciones en su contra en Estados Unidos.
El exmandatario, que se desempeña como Comisionado Político Nacional del PT, negó haber participado en las reuniones de la gobernadora con entidades estadounidenses. Afirmó que es ilógico que él, a quien ella ha considerado su enemigo político, pudiera involucrarse en asuntos tan delicados. También demandó que Ávila explique cómo logró cruzar a Estados Unidos sin visa y quiénes facilitaron ese proceso.
En su declaración, Bonilla subrayó que la gobernadora vive un momento complicado debido a las indagaciones por presuntos vínculos con «narcoterrorismo». Por su parte, Ávila ha afirmado que Bonilla le ofreció su ayuda para reunirse con intermediarios que la apoyarían en la situación de su visa. En una reciente conferencia de prensa, explicó que había dejado de lado sus diferencias políticas para aceptar esa propuesta, pero ahora describe la reunión como una trampa tras la difusión de audios relacionados.








