En el contexto político colombiano, el reciente triunfo de Abelardo De la Espriella, considerado un «outsider» de derecha, se ha vinculado a la insatisfacción popular con la política de salud del gobierno saliente de Gustavo Petro, asociado a la Cuarta Transformación (4T). Este resultado electoral resalta la importancia de la reforma legislativa en ámbitos críticos como la salud pública y su impacto en la percepción ciudadana.
La relevancia de esta situación se extendió a la reunión del Partido Acción Nacional (PAN) en la colonia Nápoles de la Ciudad de México. Durante el evento, las gobernadoras Maru Campos, Libia Dennise García y Tere Jiménez presentaron sus programas de gobierno, en un claro intento por ofrecer alternativas a la crisis actual.
El dirigente del PAN, Jorge Romero, centró su crítica en la política de seguridad del gobierno, pero asignó un papel destacado a la crisis de salud nacional. Informó que solo el 33% de la población cuenta con una cobertura médica adecuada, mientras persiste el desabasto de medicamentos y la falta de acceso a consultas y camas hospitalarias para los más vulnerables.
Romero afirmó que en los estados gobernados por el PAN, las políticas de salud implementadas son más efectivas que las ofrecidas por el poder ejecutivo federal. Este punto destaca la necesidad de un consenso partidista para abordar los retos en el sector salud y propone una reflexión sobre la necesidad de reformas que busquen garantizar un acceso más equitativo y universal a servicios básicos.






