En aguas internacionales a unas 230 millas náuticas del archipiélago de Azores, las autoridades portuguesas interceptaron un «narcosubmarino» que transportaba más de nueve toneladas de cocaína, una cantidad que podría convertirla en la mayor incautación registrada en territorio portugués. La operación tuvo un impacto directo en la seguridad marítima regional y en los controles antidroga nacionales.
El director de la Unidad Nacional de Combate al Tráfico de Drogas de la Policía Judicial, Artur Vaz, informó que en la embarcación viajaban un venezolano y tres colombianos, quienes forman parte de una estructura organizada que pretendía introducir la droga en Europa. Los investigadores atribuyen a esa red el uso planificado de semisumergibles para el trasiego de estupefacientes.
La acción se complicó por las condiciones meteorológicas adversas y la embarcación se hundió durante la intervención, por lo que no se pudo recuperar la totalidad de la carga. Las dificultades operativas en alta mar limitaron la recuperación de pruebas y material incautado.
Las autoridades indicaron que esta es la tercera captura de un narcosubmarino por parte de Portugal en menos de un año y la cuarta registrada en Europa, tras la primera detección en España en 2019. Según Vaz, el uso creciente de estas embarcaciones plantea retos operativos «bastante exigentes» en la lucha contra el narcotráfico.
La operación, denominada Adamastor, se desarrolló en cooperación estrecha con la británica National Crime Agency, la agencia antidroga estadounidense DEA y la Joint Interagency Task Force South, así como con el apoyo del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N) con sede en Lisboa. La Policía Judicial, en un comunicado conjunto con la Marina y la Fuerza Aérea portuguesas, confirmó que la embarcación procedía de América Latina y transportaba cuatro tripulantes.








