La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha respaldado los disparos que resultaron en la muerte del tigre de Bengala «Kenzo». La decisión se justificó como un intento de proteger al médico veterinario que trataba de sedarlo.
Según un comunicado de la Profepa, el felino mostró un comportamiento agresivo tras recibir el sedante, lo que llevó a las autoridades de seguridad a intervenir con un arma de fuego. El tigre fue recuperado con vida y recibió atención médica, pero falleció posteriormente durante su traslado.
El comunicado enfatiza que el tigre estaba bajo la responsabilidad de un refugio y que su cuerpo será sometido a una necropsia por expertos para esclarecer las circunstancias de su muerte. Se solicitó a la ciudadanía que apoyara a los equipos involucrados en la operación.
El incidente se produce en el contexto de un operativo que comenzó el 28 de junio, cuando se reportó la fuga de un tigre de un centro de resguardo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Tepetlaoxtoc, Estado de México. Desde entonces, las autoridades han trabajado en la búsqueda del animal con el objetivo de garantizar su bienestar y la seguridad de la población.









