México enfrenta un aumento alarmante en los asesinatos de periodistas, convirtiéndose en el país más letal para la prensa en América. La organización Reporteros Sin Fronteras informó que, en los últimos siete meses, se han registrado siete homicidios de comunicadores, un incremento que no se veía desde hace 15 años.
El más reciente caso fue el asesinato de Francisco Alejandro Leyva Aguilar en un puesto de comida en Oaxaca. Leyva Aguilar había denunciado amenazas previas pero, según la ONG, no recibió la protección necesaria. Reporteros Sin Fronteras sostiene que esto refleja un «fracaso total» de las autoridades en garantizar la seguridad de los periodistas, especialmente en medios locales y zonas rurales del sur del país.
A pesar de las afirmaciones gubernamentales sobre la disminución de homicidios, las cifras actuales se asemejan a las reportadas durante el mandato del expresidente Enrique Peña Nieto. Desde el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum en octubre de 2024, 14 comunicadores han sido asesinados, generando un clima de horror e impunidad.
RSF exige al gobierno federal un reconocimiento de la gravedad de la situación y la implementación de un plan de emergencia para combatir la violencia y la impunidad en los crímenes contra la prensa. La relación entre el poder local y el crimen organizado también preocupa, como se evidenció en el asesinato de la periodista Roxana Guzmán, donde varios policías fueron detenidos por complicidad.
La situación ha llevado a la normalización de la violencia en la sociedad, lo que destaca la necesidad de políticas efectivas para proteger a los periodistas. Flores criticó la narrativa gubernamental que descalifica a los medios y llamó a la comunidad internacional a exigir cuentas a México por los asesinatos de periodistas, que desde el año 2000 suman más de 150 muertes y 28 desapariciones. Según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026, México es el segundo país más peligroso para el ejercicio del periodismo, tras Gaza.










