Cerca de siete mil turistas rusos visitaron Corea del Norte el año pasado, según declaraciones del ministro de Recursos Naturales de Rusia, Alexander Kozlov. Este incremento en las visitas se atribuye al creciente interés en la cultura norcoreana y las diversas opciones recreativas que ofrece el país.
Entre los principales atractivos se encuentran la estación de esquí de Masikryong y el balneario de Wonsan. Sin embargo, Kozlov advirtió que es prematuro realizar pronósticos sobre las cifras de 2026, ya que aún no se cuenta con datos de la temporada de verano.
A pesar del aumento de turistas, informes de medios rusos indican que las conexiones aéreas entre Moscú y Pionyang han sido menos productivas de lo esperado. Algunos vuelos operan con una ocupación muy baja, lo que ha llevado a preocupaciones sobre la viabilidad de esta ruta.
Desde su lanzamiento en agosto de 2025, la ruta aérea ha tenido escasa demanda, con aviones que funcionan apenas con asientos ocupados. El coste de un vuelo de ida y vuelta puede alcanzar hasta 35 millones de rublos, sumando a las complicaciones financieras por las subvenciones recibidas.
Además de los vuelos, existe una opción de viaje en tren, aunque todas las actividades turísticas deben ser organizadas a través de turoperadores rusos aprobados por el régimen norcoreano. La relación entre Rusia y Corea del Norte también se ha intensificado, con estrechas colaboraciones desde el inicio del conflicto en Ucrania, donde Pionyang ha proporcionado apoyo militar a Moscú.










