En Canadá, la detención de Ryan Wedding, exolímpico y presunto cabecilla de una red de narcotráfico, ha puesto de relieve la vinculación de ciudadanos nacionales con organizaciones criminales transnacionales y las implicaciones para la seguridad pública del país. La investigación que sigue en curso conecta operaciones dentro y fuera de la nación con consecuencias directas para ciudadanos canadienses.
Según medios canadienses y documentos del FBI presentados en tribunales estadounidenses, Wedding contrató a la llamada Oficina de Envigado, un grupo armado colombiano ligado a Pablo Escobar y luego controlado por Diego Fernández Murillo, «Don Berna», para asesinar a un informante del FBI. La víctima, identificada como Jonathan Acevedo García, era canadiense de origen colombiano y había trabajado para la organización de Wedding.
Acevedo organizaba el transporte de cocaína en Norteamérica para la red y más tarde se convirtió en colaborador de las autoridades estadounidenses, ofreciéndose a testificar contra sus superiores. Tras conocer su cooperación con el FBI, Wedding ofreció una cifra multimillonaria por su eliminación, según los documentos judiciales.
Acevedo fue asesinado a tiros en Medellín mientras estaba en un restaurante, y las pesquisas señalan que la Oficina de Envigado lo vigiló a él, a su esposa y a otra mujer identificada como J.R. Además, los registros judiciales recogen un intento de Wedding por comprometer el teléfono del informante mediante un software espía por el que pagó una suma consignada en las acusaciones.
Las autoridades señalan que Wedding operaba a gran escala en el continente y lo han descrito como uno de los narcotraficantes más relevantes de Norteamérica, equiparándolo en impacto a figuras históricas del crimen organizado. Wedding fue detenido en México en el marco de las investigaciones transnacionales que lo vinculan con el tráfico de cocaína y otros delitos.
El pasado del acusado incluye su participación en el equipo olímpico canadiense de snowboard y una posterior transición hacia actividades delictivas: comenzó en el tráfico de cannabis en Canadá y escaló hacia la cocaína, estableciendo alianzas con organizaciones como el Cartel de Sinaloa. Las indagaciones buscan ahora esclarecer la estructura de la red y las responsabilidades penales en múltiples jurisdicciones.









